Voces Maestras: qué hace un técnico de sonido y por qué es clave en radio y televisión

En televisión y radio hay profesiones que rara vez aparecen en pantalla, pero sin ellas sería imposible sacar adelante cualquier programa. Una de las más importantes es la del técnico de sonido o sonidista, el profesional encargado de que cada voz, cada conexión en directo, cada efecto y cada pieza musical lleguen al espectador con claridad y sin errores

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La labor de estos especialistas va mucho más allá de “darle volumen” a un micrófono. En realidad, implica gestionar una compleja red de señales, coordinar fuentes de audio, configurar mesas de mezclas y resolver problemas técnicos en tiempo real. En entornos como RTVE, donde conviven radio, televisión y retransmisiones en directo, el sonido se convierte en un elemento estratégico del proceso audiovisual.

Un trabajo que empieza mucho antes de que se encienda el micrófono

El trabajo de un técnico de sonido comienza antes de que empiece una grabación o una emisión. Una parte fundamental de su labor consiste en planificar cómo se va a captar el audio y qué equipamiento será necesario para cada situación. Esto incluye decidir cuántos micrófonos se van a utilizar, dónde se colocarán y cómo se configurarán las señales que llegarán a la mesa de mezclas.

En un programa de televisión, por ejemplo, el técnico debe encargarse de microfonar a presentadores e invitados, comprobar que todos los dispositivos funcionan correctamente y asegurarse de que cada persona escucha únicamente aquello que necesita. El presentador debe oír el pinganillo, pero el público no; el reportero desplazado debe recibir instrucciones del realizador, pero esas órdenes no pueden colarse en la emisión. Todo esto requiere una enorme precisión y un dominio absoluto del flujo de señales.

Además, los profesionales del sonido destacan que buena parte de su trabajo no está tanto en la mezcla final como en la configuración previa de todo el sistema. “El 80% del trabajo es ruteo de señales”, explican, en referencia a la necesidad de organizar correctamente cada entrada y salida de audio para que la emisión funcione sin fallos.

La mesa de mezclas: el centro neurálgico del sonido

Una vez captadas las señales, toda la información sonora llega a la mesa de mezclas, el lugar desde el que se controla el audio de un programa, una retransmisión o una grabación. Ahí confluyen micrófonos, músicas, conexiones exteriores, efectos y reproductores de audio.

El técnico de sonido debe equilibrar todos esos elementos para conseguir que el resultado final sea limpio y comprensible. En radio, por ejemplo, las fuentes de sonido suelen ser los micrófonos de locutores e invitados, además de cortes de audio, músicas o conexiones en directo. Todo ello debe mezclarse y salir correctamente hacia antena o hacia una grabación.

En televisión, además, hay que coordinar las señales que llegan desde plató, exteriores o conexiones remotas. Un fallo en cualquiera de ellas puede alterar el ritmo del programa. Por eso, en muchos espacios suele haber un técnico en plató y otros dos en control, repartiendo tareas entre la supervisión de micrófonos y la gestión de las señales.

Cómo se graba una orquesta: 24 micrófonos y una mezcla en directo

Uno de los ejemplos más complejos del trabajo de un sonidista se produce en las retransmisiones musicales. Durante los ensayos de la Orquesta de RTVE en el Teatro Monumental de Madrid, los técnicos preparan con antelación toda la toma de sonido para garantizar que el concierto pueda emitirse tanto por radio como por televisión.

Para captar correctamente a una orquesta sinfónica, los profesionales utilizan alrededor de 24 micrófonos suspendidos desde el techo, a los que se suman otros micrófonos de apoyo para instrumentos que requieren más detalle o protagonismo. La posición de cada uno depende del repertorio, del tamaño de la orquesta y de las características del recinto.

Una vez recibidas todas las señales en la mesa de sonido, comienza el trabajo de mezcla. El objetivo es que el espectador escuche la orquesta como un conjunto armónico, sin que destaquen en exceso determinadas secciones o instrumentos. En estos casos, la figura del asesor musical también resulta fundamental, ya que trabaja junto al técnico para anticipar entradas, equilibrar intensidades y evitar ruidos o desequilibrios sonoros.

Del sonido analógico al streaming: cómo ha cambiado la profesión

La tecnología ha transformado profundamente la profesión del técnico de sonido. En radio, por ejemplo, se ha pasado de los magnetófonos y sistemas analógicos a herramientas completamente digitales. Pero el mayor cambio no ha sido únicamente técnico, sino visual.

En los últimos años, la radio ha incorporado cámaras y retransmisiones en streaming para adaptarse a una audiencia acostumbrada a consumir contenido audiovisual en plataformas y redes sociales. Hoy, muchos programas de radio pueden verse en directo a través de la web o de aplicaciones, lo que obliga a los técnicos de sonido a estar pendientes también de la realización visual y de las cámaras automáticas que enfocan a quien está hablando.

Este cambio ha ampliado las competencias del sonidista, que ya no solo debe controlar el audio, sino también entender cómo encaja dentro de un entorno multimedia en el que sonido e imagen funcionan de forma conjunta.

Una profesión que exige versatilidad y aprendizaje continuo

Los propios profesionales reconocen que el mundo del sonido exige una gran capacidad de adaptación. Un técnico puede trabajar un día en un concierto, al siguiente en una rueda de prensa y después en un reportaje o en un programa de televisión.

Por eso, la polivalencia se ha convertido en una de las cualidades más importantes del sector. Aunque existen especializaciones —como el sonido musical, la radio, la televisión o la postproducción—, la realidad laboral obliga a muchos profesionales a moverse entre distintos formatos y entornos.

Además, quienes se dedican a esta profesión insisten en la importancia de escuchar, observar y aprender de otros compañeros. La parte técnica puede estudiarse y perfeccionarse, pero desarrollar sensibilidad para entender cómo debe sonar una orquesta, una entrevista o una retransmisión en directo es algo que solo se adquiere con experiencia.

Qué hay que estudiar para ser técnico de sonido

Existen diferentes caminos para acceder a esta profesión. Muchos técnicos proceden de estudios de telecomunicaciones, imagen y sonido o música, aunque una de las vías más habituales es cursar un grado superior de sonido en centros especializados como el Instituto RTVE.

A partir de ahí, la experiencia práctica es fundamental. El trabajo en controles de radio, platós de televisión, conciertos o grabaciones permite adquirir la soltura necesaria para enfrentarse a situaciones imprevistas y aprender a tomar decisiones rápidas bajo presión.

Un trabajo invisible que sostiene cualquier emisión

Aunque pocas veces aparece ante el público, el técnico de sonido es una pieza imprescindible dentro de cualquier producción audiovisual. Su trabajo condiciona la calidad de una entrevista, el ritmo de un programa y la claridad de una retransmisión.

En un momento en el que la radio, la televisión y las plataformas conviven en un mismo ecosistema digital, el sonido sigue siendo uno de los elementos más decisivos para conectar con la audiencia. Y detrás de ese sonido siempre hay un profesional que se anticipa, configura, mezcla y resuelve para que todo se escuche como debe.

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