Voces maestras: cómo la sostenibilidad está transformando el sector audiovisual

Expertas del sector analizan por qué la sostenibilidad se ha convertido en un eje clave en la producción audiovisual y qué oportunidades abre para nuevos profesionales

sostenibilidad

La sostenibilidad ha dejado de ser una tendencia para convertirse en un eje estratégico dentro del sector audiovisual. Aunque todavía no existe una legislación específica que obligue a las producciones a ser sostenibles, sí hay un cambio evidente impulsado por la presión institucional, los incentivos públicos y, sobre todo, por la creciente demanda del mercado y de la audiencia.

El cine, la televisión y las plataformas no solo generan impacto ambiental, sino también social y económico. Por ello, cada vez más profesionales apuestan por integrar criterios sostenibles desde la fase inicial de cualquier proyecto. Este cambio no solo redefine los procesos de producción, sino que abre nuevas oportunidades laborales y creativas en la industria.

Qué significa realmente la sostenibilidad en el audiovisual

La sostenibilidad en el sector audiovisual no se limita al medio ambiente. Se basa en el equilibrio entre tres pilares fundamentales: el impacto ambiental, el impacto social y la viabilidad económica.

En términos prácticos, esto implica no consumir más recursos de los que el planeta puede regenerar y minimizar los efectos negativos de cada producción. Sin embargo, no existe el “impacto cero”: cualquier proyecto genera consecuencias, por lo que el objetivo es reducirlas al máximo y potenciar los efectos positivos.

Además, este enfoque obliga a pensar de forma sistémica. Cada decisión —desde una localización hasta el catering— tiene implicaciones que deben evaluarse con datos y contexto. No hay respuestas universales: lo que es sostenible en un rodaje puede no serlo en otro.

Medidas clave para una producción audiovisual sostenible

  • Reducir el impacto ambiental desde la planificación

La sostenibilidad comienza mucho antes del rodaje. La fase de preproducción es clave para diseñar un plan eficiente que evite problemas posteriores y reduzca la huella ecológica. Aquí es donde se toman decisiones estratégicas como las localizaciones, el transporte o el uso de energía.

Un ejemplo sencillo pero ilustrativo es el uso de botellas de plástico en los rodajes. La estrategia sostenible sigue una jerarquía clara: primero eliminar lo innecesario, después reducir lo imprescindible, luego optar por alternativas reciclables y, finalmente, compensar el impacto generado. Este enfoque puede aplicarse a todos los recursos del rodaje.

Además, la reducción de emisiones pasa por optimizar el transporte, fomentar el uso de energías renovables y mejorar la eficiencia energética. Incluso pequeños cambios, como incorporar iluminación LED o planificar mejor los desplazamientos, pueden tener un impacto significativo cuando se trabaja con equipos de gran tamaño.

  • Integrar la sostenibilidad social en los contenidos y equipos

El impacto social del audiovisual es tan importante como el ambiental. Las producciones no solo generan empleo, sino que también construyen imaginarios colectivos y modelos de comportamiento.

Por un lado, es fundamental avanzar en aspectos como la igualdad de género, la equidad salarial y la conciliación laboral, especialmente en un sector donde estas cuestiones siguen siendo un reto. Por otro, el contenido que se muestra en pantalla tiene un enorme poder transformador. El audiovisual actúa como un agente educativo que influye en la percepción social de temas como el éxito, la familia o el consumo.

Incorporar hábitos sostenibles dentro de las narrativas —desde mostrar reciclaje hasta promover estilos de vida responsables— contribuye a normalizar estos comportamientos. No se trata solo de producir de forma sostenible, sino de comunicar sostenibilidad de manera efectiva.

  • Asegurar la sostenibilidad económica del sector

La sostenibilidad también implica garantizar la viabilidad económica de las producciones. En este sentido, uno de los grandes retos es reducir la dependencia de las ayudas públicas y fomentar modelos de financiación más diversificados.

Esto incluye fortalecer la industria local, proteger la producción propia y fomentar la distribución tanto en salas como en plataformas digitales. También se destaca la importancia de generar sinergias con mercados internacionales, especialmente con Latinoamérica, para ampliar oportunidades y fortalecer el tejido industrial.

A largo plazo, la sostenibilidad económica está directamente vinculada con la creatividad y la independencia del sector. Cuanto más sólido sea el modelo financiero, mayor será la capacidad de innovar y generar contenidos de valor.

Nuevos perfiles profesionales: una oportunidad laboral en crecimiento

La sostenibilidad está generando nuevas figuras dentro del sector audiovisual, configurando un área profesional en plena expansión. Entre los perfiles más demandados destacan el director o consultor de sostenibilidad, encargado de diseñar la estrategia; el responsable de sostenibilidad (o ecomanager), que implementa las medidas en el día a día; y el eco assistant, que trabaja directamente en el rodaje supervisando y recogiendo datos.

Estos profesionales tienen una misión común: reducir el impacto de las producciones. Sin embargo, operan en distintos niveles, desde la planificación estratégica hasta la ejecución en el set. La demanda de estos perfiles está creciendo rápidamente, impulsada por los requisitos de financiadores, plataformas y organismos públicos.

El reto de medir la sostenibilidad: no todo es blanco o negro

Uno de los grandes desafíos del sector es la complejidad de evaluar qué es realmente sostenible. Decisiones aparentemente simples —como rodar en exterior o en plató— pueden tener impactos muy diferentes según el contexto.

Por ejemplo, trasladar a un equipo numeroso a una localización remota puede generar una gran huella de carbono, mientras que construir decorados en un plató también implica consumo de recursos. La clave está en medir, analizar y tomar decisiones informadas.

Esta falta de respuestas absolutas genera incertidumbre, pero también impulsa la profesionalización del sector. La sostenibilidad exige rigor, datos y una visión global de cada proyecto.

El futuro del audiovisual será sostenible (o no será)

Aunque hoy en día la sostenibilidad no es una obligación legal específica para el sector audiovisual, todo apunta a que lo será en el futuro. Las regulaciones medioambientales están avanzando en todas las industrias, y el audiovisual no será una excepción.

Además, las nuevas generaciones de espectadores ya están incorporando criterios sostenibles en sus decisiones de consumo. Aunque todavía no eligen contenidos en función de su huella ecológica, este factor empieza a percibirse como un valor añadido.

Más allá de la normativa, el cambio responde a una necesidad global: transformar la forma en la que producimos, consumimos y contamos historias. El audiovisual, como herramienta de gran alcance social, tiene un papel clave en esta transición.

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