Los y las profesionales del doblaje y la locución trabajan poniendo voz a una infinidad de contenidos. Esta profesión, tan invisible a veces, es indispensable en el mundo audiovisual y requiere de talento, sí, pero también de formación y mucha práctica. ¿Cómo se forman los actores y las actrices de doblaje en España? Nos lo cuenta una profesional del sector

Como muchas personas que se han formado sobre doblaje, Carla Ravelo supo que quería trabajar en este campo cuando aún era niña, viendo dibujos animados. «Me sabía todos los diálogos, tengo muy marcadas las voces de mi infancia», recuerda. Ha participado como actriz de doblaje en numerosos proyectos y compagina su trabajo en RTVE Instituto con la formación constante que requiere esta profesión, y su sueño sigue siendo el mismo: «Me gustaría hacer sentir a un niño lo que yo sentí de niña, que considere mi voz importante en su infancia, así es como me siento realizada».
Entrar al mundo del doblaje no es un camino tan recto como el que requieren otras profesiones. En su caso, Carla comenzó en el mundo audiovisual, como muchos otros, cursando la carrera de Comunicación Audiovisual: «Mi idea al principio era acabar la carrera y empezar a estudiar doblaje, no ambas a la vez, porque quería dedicar mi atención a cada cosa al 100 %, pero al final acabé compaginando ambas cosas y dando clases de inglés para pagarme las clases de doblaje».
Ahora su voz se ha podido escuchar en numerosos proyectos, ha sido Wynter Barkowitz en la saga Z-O-M-B-I-E-S para Disney +, Glitterstar en Totally Spies para HBO Max y ha participado en películas como Larry David, Bluey, Padre de Familia, Nuevas Metas, Junji Ito Maniac o Revancha Ya, entre otras. Pero, ¿cómo se ha formado para llegar hasta ahí? ¿Qué es lo que tiene que hacer una persona para dedicarse a esta profesión?
Formación a cargo de profesionales en activo, lo más importante
A la hora de formarse, numerosas escuelas ofrecen cursos cortos, largos, más superficiales, profundizando en ciertas áreas. Pero lo importante, aseguran las personas que se dedican a esto, es recibir clases de profesionales en activo.
«Pregunté a actores de doblaje sobre escuelas, y todos me dijeron que es mejor que te forme un actor o director en activo, porque es quien está en la sala trabajando y sabe cómo es la industria en ese momento», confirma Ravelo. «A mí me dirigieron personalidades como Rafael Alonso Junior (Sonic,Karate Kid, Goofy e Hijo) o Luis Martín (Somos Osos, Sherlock), me enseñaron cosas muy importantes».
Las clases pueden llegar a ser, sin pretenderlo, salas de castings: «Como tus profesores han sido directores o actores en activo, pueden hablar de ti en sus proyectos, aunque depende mucho del director, algunos no quieren contar con novatos y otros consideran que, ya que les has formado, puedes darles la primera oportunidad».
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La práctica hace al maestro
¿Y cómo suelen funcionar las clases? En la mayoría de escuelas separan al alumnado por niveles, para poder adaptar lo contenidos al aprendizaje. «Por lo general, trabajar con animación es más sencillo, suelen hacerlo los niveles más bajos», explica. «Sirve para desinhibirse, porque con la imagen real son tantos los matices que tiene la cara humana que es fácil que algo no cuadre, hay que hilar más fino».
Cuando comienza una clase, el profesor o profesora elige un take, una escena a doblar, y varios alumnos hacen de profesionales. Por ejemplo, describe, «se colocan tres alumnos, cada uno haciendo un personaje y graban a la vez, haciendo las pasadas que el profesor, que hace de director en ese momento, considere».
«Luego se escuchan y se analizan en la clase, aunque hay profesores con métodos muy distintos. Algunos graban varios takes seguidos, otros prefieren hacer simulaciones de grabaciones reales… Está muy bien para aprender cómo es el ritmo de sala, y cómo cada director tiene su estilo».
Saber recibir estas críticas de los profesionales es también importante, porque ayuda al alumnado a encontrar su estilo propio: «A algunos directores no les importa tanto la postura que tengas, otros prefieren ver las manos fuera de los bolsillos, unos prefieren que trabajes con cascos escuchando la versión original a la vez, otros lo prefieren sin…»
«Así vas aprendiendo también qué manías tienes tú, vas aprendiendo cuál es tu estilo, lo que te sirve y lo que te funciona», aconseja, «la práctica hace al maestro».

