Voces Maestras: cómo hacer divulgación científica en televisión sin caer en el catastrofismo
Jacob Petrus, director de Aquí la Tierra en La 1 de RTVE, explica cómo hacer ciencia y medio ambiente en televisión con rigor, entretenimiento y éxito de audiencia
La divulgación científica en televisión no tiene una fórmula mágica, pero sí principios claros. Rigor, lenguaje accesible, respeto al espectador y capacidad de reinventarse. Así lo defiende Jacob Petrus, director y presentador de Aquí la Tierra, el espacio diario de ciencia y medio ambiente que emite RTVE antes del Telediario.
Con más de una década al frente del programa, Petrus ha convertido un formato que estuvo a punto de desaparecer en varias ocasiones en una referencia de la comunicación ambiental en España. ¿Cuál es la clave?
De geógrafo a comunicador ambiental
Licenciado en Geografía y especialista en climatología, Jacob Petrus tenía claro desde adolescente que quería trabajar en medios de comunicación. “Yo quería ser periodista”, reconoce. La imposibilidad inicial de acceder a la carrera de Periodismo le llevó a elegir Geografía como vía alternativa. Lo que parecía un plan B terminó convirtiéndose en su gran oportunidad.
En la universidad descubrió la figura del “hombre del tiempo” como punto de encuentro entre naturaleza y comunicación. A partir de ahí, el camino fue progresivo: radio local en Esplugues de Llobregat, colaboraciones, casting en la Cadena SER y primeros pasos en televisión. Su carrera le llevó por medios como Telemadrid o CNN+, hasta aterrizar en el equipo del tiempo de RTVE, donde trabajar era, en sus palabras, “un horizonte profesional”. No es casual: nombres como Mariano Medina o Jose Antonio Maldonado forman parte de la historia televisiva del país.
¿Cómo hacer ciencia en televisión y que funcione?
Para Petrus, la primera clave es el rigor. La segunda, el lenguaje. Y la tercera, la honestidad. “Si no lo entiendes tú, no lo intentes contar”.
Aquí la Tierra es un programa familiar. Eso obliga a utilizar un lenguaje comprensible para diferentes edades sin perder precisión científica. El reto consiste en simplificar sin banalizar. Pero hay otro desafío aún mayor: evitar el catastrofismo. En un contexto donde el cambio climático ocupa titulares dramáticos, es fácil caer en el discurso apocalíptico.
El gran reto que lanza a los futuros comunicadores es claro: ¿Cómo hablar de cambio climático en positivo? Para él, la comunicación ambiental actual debe evolucionar hacia una función más práctica: ofrecer herramientas. Si la sociedad quiere vivir de forma más sostenible, los medios deben mostrar cómo hacerlo. Desde la alimentación hasta la movilidad o el consumo responsable. No se trata solo de informar, sino de empoderar.
De hombre del tiempo a showman: perder el miedo a la cámara
Uno de los puntos de inflexión en su carrera llegó cuando dejó de limitarse a presentar mapas meteorológicos para asumir un papel más dinámico y cercano.El cambio no fue una decisión individual, sino fruto del trabajo en equipo. “Tú puedes hacerlo”, le dijeron sus compañeros. La confianza del equipo fue determinante para que se atreviera a improvisar, a interactuar y a romper la rigidez clásica del meteorólogo.
La evolución culminó en Aquí la Tierra, donde combina dirección y presentación en directo diario, un reto que define como constante: “Cada 24 horas es volver a empezar”.
Dirección y liderazgo: cómo gestionar un programa diario
Dirigir y presentar a la vez es, según reconoce, uno de los desafíos más complejos de su trayectoria. No solo por la presión de la audiencia, sino por la gestión humana. Durante los primeros meses, el programa se renovaba cada tres semanas. El equipo trabajaba sin garantías de continuidad. Incluso llegaron a celebrar una fiesta de despedida antes de que una mejora de audiencia permitiera su continuidad.
En ese contexto, el liderazgo fue clave. Su máxima como director es sencilla:
- Estoy aquí para ayudarte.
- Da todo lo que tengas.
- Respeto y compañerismo son innegociables.
En la redacción de Aquí la Tierra, el buen ambiente no es accesorio: es estratégico. Reír, cantar o romper la tensión forma parte del método. “Nada es tremendamente importante”, recuerda, ni siquiera las cifras de audiencia.
El espectador en el centro: pequeños pueblos, grandes historias
Si hay una decisión editorial que define el programa es su apuesta por el mundo rural. Fotografías enviadas por espectadores, pequeños productores, municipios que raramente aparecen en los informativos. Para Petrus, el respeto empieza por los detalles: el nombre correcto del pueblo, la provincia bien escrita, el reconocimiento explícito a quien envía una imagen. El objetivo es claro: poner en el mapa a quienes mantienen vivo el medio rural. “Si queremos conservar el medio ambiente, tenemos que darle vida al mundo rural”.
En nueve años de emisión, el programa ha apostado por contenidos “blancos”, familiares y exportables también a través del Canal Internacional. Un modelo de divulgación que combina entretenimiento y compromiso.
La estructura que salvó al programa
Aquí la Tierra no nació con la fórmula actual. La estructura inicial incluía invitados, reportajes largos y sumarios clásicos. No funcionó. Analizando las curvas de audiencia, detectaron caídas en determinados tramos. Decisión: lección de humildad y cambio radical.
- Eliminación de invitados.
- Reportajes más breves (máximo tres minutos).
- Ritmo ágil.
- Contenidos autónomos, pensados para un espectador que a las 20:30 no está sentado frente al televisor sin distracciones.
La lógica era clara: si pierdes el hilo, en tres minutos empieza otro. Adaptar el formato al consumo real.
Comunicación ambiental con horizonte
La gran enseñanza que deja la experiencia de Jacob Petrus es que la divulgación científica en televisión no es incompatible con el entretenimiento, pero exige claridad de objetivo. Primero, definir el horizonte. Después, encontrar las herramientas. Y siempre rodearse de un equipo en el que confiar.
En un momento en que la comunicación ambiental es más necesaria que nunca, formatos como Aquí la Tierra demuestran que es posible informar, educar y entretener sin renunciar al rigor. La pregunta ya no es si se puede hacer ciencia en televisión con éxito. La pregunta es si estamos dispuestos a asumir el reto de contarla mejor.