Voces maestras: el reporterismo como oficio, mirada y compromiso con la realidad
El reporterismo es una forma de mirar el mundo, pero también una manera de estar en él. En Voces Maestras, la periodista Silvia Sánchez comparte su experiencia al frente de Comando Actualidad y desgrana las claves de un oficio que combina curiosidad, rigor, empatía y una profunda vocación de servicio público
El reporterismo es una de las formas más completas y exigentes del periodismo audiovisual. Requiere curiosidad, capacidad de observación y una enorme responsabilidad a la hora de contar historias reales. En un contexto marcado por la inmediatez y el consumo rápido de información, el reportaje sigue siendo un espacio para la pausa, la reflexión y la mirada en profundidad.
El reporterismo como forma de contar la realidad
Hablar de reporterismo es hablar de una forma concreta de mirar el mundo. No se trata solo de narrar hechos, sino de comprenderlos, contextualizarlos y trasladarlos al espectador con honestidad y sensibilidad. Así lo explica Silvia Sánchez, periodista con una amplia trayectoria en televisión y una de las caras más reconocibles de Comando Actualidad, el formato de reportajes de RTVE que desde hace años retrata la realidad social española desde dentro.
Para Sánchez, el reporterismo es un ejercicio de inmersión. Cada historia exige tiempo, preparación y una actitud abierta. El periodista no llega para imponer un discurso, sino para observar, escuchar y comprender lo que ocurre a su alrededor. Solo así puede construir un relato que tenga sentido y profundidad, alejándose de la superficialidad o el sensacionalismo.
Un formato coral para entender la complejidad
Uno de los rasgos distintivos de Comando Actualidad es su estructura coral. Cada programa aborda un tema desde diferentes ángulos, a través de varios reporteros que trabajan de forma paralela. Esta fórmula permite ofrecer una visión amplia y matizada de realidades complejas, evitando lecturas simplistas.
Este enfoque también obliga a una gran coordinación entre los equipos. Cada reportaje debe funcionar por sí mismo, pero al mismo tiempo encajar dentro del conjunto. El resultado es un relato que avanza por capas, donde cada historia suma contexto y profundidad al tema central.
Según explica Sánchez, este tipo de narrativa exige un alto grado de planificación, pero también capacidad de adaptación, ya que muchas veces la realidad se impone al guion inicial.
El reto de contar historias reales
El reporterismo implica enfrentarse constantemente a lo imprevisible. No hay dos rodajes iguales, ni dos protagonistas que reaccionen del mismo modo. Cada historia plantea retos técnicos, humanos y narrativos que obligan al equipo a tomar decisiones rápidas y, en ocasiones, complejas.
Uno de los ejemplos más significativos fue el reportaje realizado en el Pozo Sotón, una mina situada a gran profundidad. Allí, las dificultades técnicas se sumaban al componente emocional del entorno y a la necesidad de garantizar la seguridad del equipo. En casos como este, el lugar deja de ser un simple escenario para convertirse en parte esencial del relato.
Sánchez subraya que el reportero debe ser capaz de adaptarse sin perder el foco narrativo: entender qué está ocurriendo, qué merece ser contado y cómo hacerlo sin distorsionar la realidad.
La importancia del contexto y la mirada
Una de las claves del buen reporterismo es saber contextualizar. No basta con mostrar lo que ocurre; es necesario explicar por qué ocurre y qué consecuencias tiene. Para ello, el periodista debe documentarse a fondo, conocer el entorno y ser capaz de interpretar los hechos con una mirada crítica.
En Comando Actualidad, muchas de las historias parten de realidades cotidianas: barrios, trabajos, familias, oficios o problemas sociales. Sin embargo, el valor del reportaje está en encontrar el ángulo humano, aquello que conecta emocionalmente con el espectador.
Sánchez insiste en que no existen temas pequeños. Cualquier historia puede ser relevante si se aborda con profundidad y respeto. La diferencia está en el enfoque y en la capacidad de observar más allá de lo evidente.
El trabajo en equipo: periodista y cámara
El reporterismo televisivo es un trabajo profundamente colaborativo. La relación entre el periodista y el cámara es fundamental para que la historia funcione. Ambos deben compartir una misma visión y confiar plenamente el uno en el otro.
El cámara no es un mero ejecutor técnico: interpreta la realidad, decide encuadres, anticipa situaciones y aporta una mirada propia al relato. La comunicación entre ambos debe ser constante, especialmente en situaciones de tensión o cuando el tiempo apremia.
Sánchez destaca que muchos de los mejores momentos de un reportaje surgen precisamente de esa complicidad, cuando palabra e imagen se complementan de forma natural.
Entrevistar: escuchar antes que hablar
La entrevista es una de las herramientas más importantes del reporterismo, pero también una de las más delicadas. Para que funcione, es imprescindible generar confianza con la persona entrevistada. Esto requiere tiempo, empatía y una preparación previa exhaustiva.
Antes de encender la cámara, el periodista debe conocer a su interlocutor, entender su historia y detectar qué puede aportar al relato. Solo así es posible formular preguntas que vayan más allá de lo superficial y permitan que aflore lo verdaderamente relevante. Sánchez recuerda que muchas personas se bloquean ante la cámara, por lo que el papel del reportero también consiste en acompañar, tranquilizar y crear un entorno seguro en el que el entrevistado pueda expresarse con naturalidad.
El valor del error y del aprendizaje constante
Como en cualquier oficio, el reporterismo se aprende también a través del error. La experiencia enseña a no dar nada por sentado, a contrastar la información y a mantener siempre una actitud crítica.
Para Sánchez, uno de los mayores peligros es la rutina. Cuando el periodista deja de hacerse preguntas o de sentir curiosidad, el reportaje pierde fuerza. Por eso insiste en la importancia de mantener viva la inquietud profesional y la capacidad de sorpresa. Cada historia es una oportunidad para aprender algo nuevo, incluso cuando no sale como estaba previsto.
Contar para comprender
El objetivo último del reporterismo no es impactar, sino ayudar a comprender la realidad. Un buen reportaje invita al espectador a reflexionar, a ponerse en el lugar del otro y a mirar el mundo con una perspectiva más amplia.
En un contexto de sobreinformación y consumo rápido de contenidos, el reporterismo pausado y riguroso sigue siendo una herramienta esencial para el periodismo de calidad. Como concluye Silvia Sánchez, “no se trata de que el periodista brille, sino de que la historia llegue”. Y en esa premisa reside la esencia de este oficio.