Existen creadores que no buscan concebir una narrativa comprensible, sino que desarrollan una idea con la que el público se haga preguntas incluso después de finalizar su obra. Es el caso de Damon Lindelof, cuya obsesión ha girado en torno al misterio, la fe y la explicación propia del sentido de la vida

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El misterio es el punto de partida en las narrativas del guionista Damon Lindelof, cuyo estilo ha sido reconocido como singular y, por ello, estudiado en la televisión contemporánea. Su narrativa se inscribe dentro del misterio existencial, en la que lo inexplicable no funciona como un enigma a resolver, sino como un recurso que invita al espectador a cuestionarse. Esta disposición narrativa permite explorar temas profundos como la fe, la identidad o la culpa, tal como se aprecia en ‘Perdidos‘ (2004) y ‘The Leftovers‘ (2014).
El enigma es literal
En ‘Perdidos’, el misterio es el hilo conductor de la historia. Un avión cae en una isla repleta de secretos: osos polares, una escotilla escondida y teorías matemáticas que les volarán la cabeza. Los supervivientes del accidente son los que sostienen la serie, pero Lindelof utilizó el formato puzzle show para que el espectador sea capaz de descifrar las locas teorías. También para introducir implícitamente el papel de la fe. Contando con esto, Jack Shepard es la ‘razón’, mientras que John Locke representa a esa ‘fe’.
La premisa de ‘The Leftovers’ es muy parecida, un evento repentino hace que desaparezca el 2% de la humanidad sin sentido. ¿Qué es lo que le ocurre a las personas cuando su mundo se destruye? Sin ningún tipo de resolución, Kevin Garvey no quiere entender el misterio que les envuelve, sino sobrevivir a ello. Desde el otro lado Nora Durst pretende buscar una forma de seguir amando.
El misterio madura, ya que, inicialmente, los personajes de ‘Perdidos’ se encuentran literalmente perdidos, mientras que en ‘The Leftovers’ están vacíos. El dolor es lo que experimentan todos los sujetos, sin embargo, Lindelof ya no intenta buscar respuestas, convierte esa intriga en arte.
La transformación en su relato
La evolución que se puede observar en los dos trabajos de Lindelof es evidente. Existe un cambio en la manera que los personajes manejan los conflictos y cómo la audiencia entra en la historia. En ‘Perdidos’, la narrativa invita al espectador a indagar y teorizar. Todo lo contrario que sucede en ‘The Leftovers’: el público se adapta a la ausencia de respuestas y acepta esa reflexión sobre la fe o la identidad.
Las dos series enfocan cada episodio en un personaje para entender sus puntos de vista y su vida pasada ayudándose de flashbacks. Este exceso de información es menos utilizado en ‘The Leftovers’, adopta un estilo narrativo ambiguo, donde el silencio y el vacío permiten explorar la realidad interna.
La isla, en ‘Perdidos’, es incluida como un personaje de misterio más, de la que se descubre información a medida que la historia se extiende. Sin embargo, en ‘The Leftovers’ la fe se explora como aceptación, ya que aprenden a vivir sin respuestas. De hecho, la isla actúa como foco externo (¿qué es?), pero en ‘The Leftovers’ el misterio se reduce porque no es algo externo, sino interno.

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En las dos producciones, Lindelof expone a personajes que luchan entre la fe y el escepticismo. En prácticamente todo el relato de las dos series hay sujetos marcados entre estas dos vertientes. Sin embargo, esta fe no define una religión en concreto, sino la necesidad que tiene el humano de creer en algo para dar sentido al conflicto. Se convierte en un propósito para seguir adelante. Además, tanto en ‘Perdidos’, como en ‘The Leftovers’, los protagonistas comparten el concepto de ‘comunidad herida‘ después de un accidente o una tragedia.
La sonoridad orquestal
Una banda sonora está ideada para acompañar al espectador y complementar sus emociones durante la narración. La música guía y amplifica las emociones de una escena y puede generar angustia, dolor o tristeza, entre otras. En las obras de Damon Lindelof, la sonoridad orquestal compuesta por Michael Giacchino en ‘Perdidos’, y Max Richter en ‘The Leftovers’, sustituyen al silencio y se podría considerar una muestra de fe.
Max Ritcher es un compositor de música instrumental contemporánea donde el piano y el violín son los exponentes más presentes en sus partituras. En el caso de ‘The Leftovers’, se refuerza la emoción de la audiencia intensificando el sentimiento de pérdida y acompañando el dolor de los personajes. El trabajo de Ritcher es característico por su melancolía, el efecto que provoca en este drama es bastante memorable y sus temas se pueden encontrar en muchas de las escenas más significativas de su historia.
Sobre todo en momentos en los que los protagonistas recuerdan su vida anterior a la ‘Ascensión’. Es probable que el juego que dan Lindelof y Ritcher con la elección musical se asemeje a la banda sonora de tu vida, a la que eliges y recuerdas con momentos particulares dependiendo del estado de ánimo.
En el caso de ‘Perdidos’, Michael Giacchino es el compositor encargado de conectar al público con la obra gracias a la banda sonora que utiliza. Giacchino es conocido también por composiciones de otras producciones internacionales como ‘Up’ (2009), ‘Jurassic World’ (2015) o ‘Doctor Strange’ (2016). El enfoque musical que se caracteriza en la serie de Lindelof está basado en ‘leitmotivs‘, pequeñas melodías que son recurrentes durante todas las temporadas. Normalmente los personajes principales tienen su propio ‘leitmotiv’ que se centran en el género de misterio y el drama. Sin embargo, también incluyen canciones ya existentes de manera estratégica para reforzar las escenas clave.
La independencia dentro de la narrativa de ‘Perdidos’ está representada por ‘Make Your Own Kind of Music‘ (1969), de Mamma Cass Elliot. Aparece repetidas veces durante las temporadas y simboliza la fe y el destino sobre la libertad absoluta. Asimismo, es un tema que se asocia con el personaje de Desmond (Henry Ian Cusick). ‘Downtown‘ (1964), de Petula Clark es otro de los temas más icónicos de la serie, que refuerza la ilusión de normalidad, la ironía en la que se encuentran sus personajes al estar encerrados y controlados. También se asocia a una de las protagonistas de la serie, Juliet (Elizabeth Mitchell).
‘The Leftovers’ como segunda oportunidad de Lindelof
Hay dos opiniones muy polémicas sobre el final de ‘Perdidos’; fue fascinante para unos, pero decepcionante para otros. Terminó siendo muy criticada por esos misterios que no se resolvieron y Lindelof podría usar ‘The Leftovers’ como una respuesta a los que sintieron ese desencanto. Parece que el guionista transformara esos reproches en el tema principal de la siguiente serie: porque no hay soluciones y eso está bien.
Se trata de una ‘contestación’ al espectador, un intento de reconciliarse con aquellos que se sintieron traicionados, algo que en sí mismo se percibe como una manifestación artística. No quiere resolver todos los misterios que se presentan, sino que utiliza la fe como una manera de seguir adelante a pesar de lo incomprensible.

