La metamorfosis del cine musical desde el Hollywood clásico hasta la estética pop

Desde hace casi un siglo, el cine musical ha transitado por diferentes estéticas, transformándose desde las grandes coreografías clásicas de los 40 hasta la intensidad emocional del pop moderno

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Imagen creada con IA

El género ha sufrido bastantes altibajos, pero mantiene una gran capacidad para reinventarse y se sitúa en una posición idónea para adentrarse en este mundo creativo tan irresistible para guionistas. Si observamos su evolución podemos entender cómo han cambiado sus códigos estilísticos y qué es lo que espera la audiencia en la gran pantalla.

Años dorados del musical

El legado clásico de ‘Cantando bajo la lluvia‘ (1952) convirtió al cine musical en el año dorado de Hollywood. Se transformó en una maquinaria que estableció un modelo luminoso ligado directamente al espectáculo y se estabilizó como el más rentable. La coreografía, el humor y el positivismo eran los motores de la narrativa. Con esta obra se produce un punto de inflexión en la gran pantalla, llega el cine sonoro y se cumple la promesa cinematográfica de transmitir emociones a través del baile y la música.

Durante los años 50 y 60 el género musical se afianzó como el más importante del cine, sin embargo el estreno de ‘West Side Story‘ (1961) dio un salto y comenzó a rozar terrenos más profundos. Esta última obra adaptó el musical de Broadway y se acercó a los conflictos reales de la sociedad. Este tipo de producciones dieron un giro estético y temático y dejaron una huella evidente, ya que los musicales estaban al servicio de las historias de los ciudadanos. A mediados de los 60, la juventud dejó de conectar con la estética del cine musical ‘clásico’, además la llegada de la televisión transformó el entretenimiento de las familias y los guiones tan coreografiados pasaron a considerarse anticuados.

El último musical que funcionó con este estilo fue ‘Sonrisas y lágrimas‘ (1965), rodado en grandes escenarios, optimista y coreografiado. A partir de este año el cine que quiso seguir sus pasos falló, pero si quería sobrevivir tenía que incluir varios cambios que dieron lugar a la siguiente etapa de este género.

La influencia pop y el replanteamiento

El musical adoptó una narrativa más adulta y sensual, un ejemplo que vemos en ‘Cabaret’ (1972), que además se fusionó con una época cultural bastante juvenil. La música disco se convirtió en un fenómeno global y afianzó la idea de que el género podía acomodarse a una postura más contemporánea. Protagonizada por un jovencísimo John Travolta, ‘Fiebre de sábado noche’ (1978) impulsó la moda de los pantalones campana y las plataformas. Su banda sonora batió récords: es la segunda más vendida, después de ‘El guardaespaldas‘ (1992), y es la única que logró colar cuatro de sus temas en el número 1 del Billboard Hot 100.

En las últimas décadas del siglo XX la música estaba considerada como protagonista y la historia del musical estaban centrada en estrellas musicales o los biopics. En el mundo de la animación si que se produjo un verdadero resurgimiento, que además es conocido como el ‘Renacimiento Disney’, recuperando la estructura del musical y adaptándolo a un público más familiar. ‘La bella y la bestia’ (1991), ‘El Rey León’ (1994) o ‘Mulán’ (1998) señalaron la importancia de la música fuera de la película, ya que sus bandas sonoras fueron (y siguen siendo) éxitos internacionales.

El lenguaje visual de los noventa se aceleró, en parte debido a la introducción del nuevo canal estadounidense de pago en esa época, MTV (acrónimo en inglés de Music Television). Un estilo que supuso un regreso con gran fuerza del musical, especialmente en obras como ‘Moulin Rouge!’ (2001). La estrecha relación entre teatro y cine acondicionó el terreno para el nuevo siglo.

Se recuperó la nostalgia del Hollywood clásico

En 2016 se estrenó ‘La La Land’, un claro homenaje, que no reproducción, del cine clásico. Se podría decir que hubo un diálogo con el pasado: colores saturados y coreografías en localizaciones exteriores que introducían una sensibilidad contemporánea y menos idealizada de lo que solía ser. Poco después ‘El gran Showman’ (2017) arrasó con éxitos virales y se descartó sutilmente la estructura tradicional del teatro.

Hoy en día no hay una receta clara para producir un musical, tiene la capacidad de introducir diferentes fórmulas. Existen más finales abiertos, personajes con desarrollos en sus historias más complejos, además la estética está diseñada para generar un claro impacto. Los estilos musicales son mucho más amplios y sus temas están creados para saltar de la pantalla, es una fuerte estrategia de difusión.

Cine musical en España

En España el cine musical ha recorrido otro camino, actualmente no es un género que domine la industria y, en la gran mayoría de casos, está adaptado de guiones teatrales. Después de la dictadura el musical perdió fuerza debido a la dificultad económica que se había asentado en el país, no podía sostener grandes producciones como Estados Unidos.

La música seguía presente, aunque no de manera tradicional, sino que se representaba a través del cine vinculado a movimientos culturales como la Movida Madrileña o directamente biopics, que en muchos casos estaban protagonizadas por cantantes populares.

En los últimos años, proyectos como ‘La llamada‘ (2017) muestran una mezcla entre el musical teatral, el pop y la comedia juvenil. Al contrario que Hollywood, el musical no es una figura representativa de una superproducción global, en España este género es más de nicho y llega a ser un fenómeno exitoso en contadas ocasiones.

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