La productora ejecutiva Montse Triola, cofundadora de Andergraun Films junto al cineasta Albert Serra, desgrana con claridad y sin artificios la compleja realidad del cine de autor, la financiación pública, y los desafíos que implica sacar adelante una coproducción internacional

Detrás del cine de autor hay un engranaje complejo donde conviven libertad artística, financiación pública y acuerdos internacionales. Montse Triola, productora ejecutiva y socia de Albert Serra, desvela en Voces Maestras cómo se articulan estos procesos para que una película personal llegue a festivales y pantallas de todo el mundo.
Un cine que nace del autor, no de la industria
A diferencia del cine comercial, Triola defiende que el cine de autor se caracteriza por una mirada personal, una visión del mundo que proviene directamente del creador. El director escribe, concibe y estructura la película según su propio planteamiento artístico, sin someterse únicamente a los dictados del mercado.
Esa libertad, explica, “no es experimental por defecto”, sino una forma de explorar narrativas, formatos y procesos que permiten que la obra respire y evolucione sin miedo a la innovación.
La financiación pública y la lucha por mantener la libertad
Triola detalla uno de los mayores retos: conseguir financiación sin sacrificar la esencia del proyecto. La productora distingue entre ayudas públicas —cada vez más condicionadas— y aportaciones privadas (televisiones, distribuidores, inversión propia…).
Explica la importancia del concepto de intensidad, es decir, el porcentaje de financiación pública permitida según el tipo de proyecto. Esta norma determina cómo se reparte el presupuesto entre países, qué parte debe gastarse localmente y la flexibilidad a la hora de incorporar socios internacionales. Un equilibrio complejo que, según Triola, condiciona inevitablemente las decisiones creativas y logísticas del proyecto.

