El entretenimiento televisivo parece espontáneo, ligero y natural, pero detrás de cada programa hay una arquitectura narrativa compleja que lo sostiene. Nada ocurre por casualidad

En esta entrega de Voces Maestras, el guionista y periodista Pep Bras desgrana el papel fundamental del guion en los formatos de entretenimiento y revela cómo se construyen los contenidos que logran conectar con millones de espectadores. Desde la radio a la televisión, desde los grandes formatos hasta los programas diarios, el guion de entretenimiento es el motor que organiza el ritmo, el tono y el sentido de lo que ocurre en pantalla, aunque rara vez reciba el reconocimiento que merece.
El guion de entretenimiento: una disciplina invisible
A diferencia del guion de ficción, el guion de entretenimiento no suele percibirse como tal. Sin embargo, es una de las piezas más complejas del engranaje televisivo. Su función no es contar una historia cerrada, sino ordenar el caos, anticipar situaciones y construir un flujo narrativo que permita que todo parezca natural.
Pep Bras explica que el guionista de entretenimiento debe trabajar con materiales vivos: presentadores, invitados, actualidad, humor, improvisación. Su labor consiste en prever escenarios, proponer estructuras y dejar espacios abiertos para que la espontaneidad pueda surgir sin romper el ritmo del programa.
Escribir para que parezca improvisado
Uno de los grandes retos del guion de entretenimiento es lograr que lo escrito no se note. El espectador debe sentir que todo ocurre de forma natural, cuando en realidad hay un trabajo previo de planificación, escaleta, ritmo y timing.
Bras subraya que el guionista no escribe diálogos cerrados, sino situaciones, transiciones, remates y puntos de apoyo para el presentador. El texto sirve como red de seguridad, no como corsé. El humor, en este sentido, juega un papel clave. No se trata solo de hacer reír, sino de marcar tempos, aliviar tensiones y generar complicidad con la audiencia.
El presentador como parte del guion
En entretenimiento, el guion no se entiende sin el presentador. Cada conductor tiene un ritmo, una personalidad y un registro distinto, y el guionista debe adaptarse a ello. No todos los textos funcionan en todas las bocas.
Pep Bras insiste en que una de las claves del éxito es escribir para alguien concreto, no para un perfil abstracto. Conocer al presentador, su tono, su manera de improvisar y sus límites es fundamental para que el programa fluya. Por eso, el guionista trabaja en estrecha colaboración con el presentador, ajustando textos, eliminando rigideces y potenciando aquello que mejor conecta con el público.

