Hoy en día es posible resumir una rueda de prensa en minutos, redactar un titular en segundos o traducir un texto casi al instante. Y esta aceleración tiene ventajas evidentes, como permitir a los periodistas dedicar su tiempo a tareas más importantes y menos mecánicas, pero también trae consecuencias negativas

La velocidad a la que se produce contenido ha cambiado radicalmente desde que llegó la inteligencia artificial (IA) a nuestras vidas. Las tareas que antes requerían de mucho tiempo, como transcribir, resumir o pensar diferentes enfoques, pueden resolverse en apenas unos minutos con unas pocas instrucciones.
La principal ventaja es que los profesionales ahora dedican menos tiempo a tareas repetitivas y más a investigar un tema a fondo, verificar la información y contextualizar. Esto permite reaccionar antes a la actualidad, además de poder adaptar los contenidos a diferentes formatos para varias plataformas. Pero también tiene su parte mala.
La obsesión de ser el primer medio en publicarlo
Desde que existen los medios de comunicación, siempre ha habido cierta competencia por ser los primeros en contar una noticia. Pero desde la llegada de internet, se han acelerado vertiginosamente los tiempos del periodismo. Y ahora, con la IA, se ha ido un paso más allá.
Ahora mismo no solo se trata de publicar algo rápido, sino de producir un mayor número de piezas o contenido en más formatos diferentes. El objetivo es convertir una noticia en un vídeo, un hilo para redes sociales, una alerta para la app del móvil o incluso en una versión optimizada para SEO en cuestión de minutos. Y con la inteligencia artificial es posible esta multiplicación de contenidos, aunque también aumenta la presión constante por no quedarse atrás en esta batalla.
Leer también
Inmediatez no se traduce en calidad
Hacer todo tan rápido no es siempre bueno porque surge el riesgo de asumir que hacer las cosas de forma inmediata es siempre positivo. Y es algo que puede llevar a equívocos, ya que en periodismo la velocidad no garantiza la calidad de los contenidos. Publicar el primero no tiene por qué traducirse necesariamente en informar mejor.
Cuando el ritmo se acelera más de la cuenta es mucho más fácil cometer un error, perder matices o reproducir la información sin haber verificado antes. La IA puede ayudar en tareas como resumir declaraciones, organizar ideas o redactar borradores en segundos, pero nunca va a poder sustituir el criterio periodístico que se requiere para interpretar lo que ocurre, detectar contradicciones o decidir que algo es realmente importante.
Además, otra de las consecuencias de la aceleración de la publicación es la uniformidad en los contenidos producidos. El problema es que si todos los medios utilizan las mismas herramientas para resumir, titular o reescribir textos… el resultado puede ser una información casi idéntica. Todos los titulares empiezan a sonar igual, las estructuras se repiten y los enfoques son de lo más parecidos. Y aunque todo parece correcto, los medios dejan de tener estilo propio y cuesta más distinguir su personalidad.
El valor diferencial reside en el criterio
La IA puede ayudar a producir más rápido pero uno de los mayores riesgos de la automatización no solo es equivocarse, también es dejar de pensar por uno mismo. El hecho de que el objetivo sea producir más contenido en menos tiempo, da lugar a que no haya tanto pie a pararse a contrastar las fuentes, contextualizar los datos o darle un enfoque diferente. La presión por la inmediatez puede hacer, en muchas ocasiones, que el periodista sea solamente un gestor de herramientas que revisa, adapta y publica textos, perdiendo el valor del periodismo.
De este modo, si la IA permite hacer todo más rápido, el valor diferencial no es producir más contenido sino aportar más valor a esos contenidos. El criterio humano, que decide qué merece ser contado, cómo debe ser explicado, qué contexto es necesario o qué preguntas faltan por responder, es insustituible. Y aunque la tecnología pueda ahorrar tiempo, la decisión de cómo utilizar ese tiempo tiene que seguir siendo humana siempre.

