Cómo usar la inteligencia artificial (IA) para mejorar tus entrevistas

Una buena entrevista no depende solo del juego que dé el entrevistado, depende de la preparación previa. Documentarse, entender bien el contexto, identificar los puntos clave o formular las preguntas correctas son las claves que marcan la diferencia entre una entrevista de calidad y una conversación más superficial

una persona entrevistando a otra con un cuaderno y una grabadora sobre la mesa
Imagen creada con IA

En los últimos años, la inteligencia artificial se ha convertido en una aliada inesperada para los periodistas. Bien utilizada es capaz de ayudar a los profesionales a llegar mejor preparados a una entrevista. Pero mal utilizada puede derivar en entrevistas planas, genéricas o mal enfocadas. Así que la clave está en cómo saber integrarla en el trabajo periodístico.

La documentación, la clave de una entrevista

Antes de sentarse con un entrevistado, lo más importante es tener claro el contexto: su trayectoria, su relevancia… Y la IA sirve de gran ayuda en este proceso de documentación, puesto que puede reunir información dispersa, resumir artículos previos sobre el entrevistado o entrevistada o destacar los momentos clave de su trayectoria profesional. Esto no quiere decir que la preparación de la entrevista recaiga únicamente en la inteligencia artificial, pero sí que ayuda a construir una base sólida desde la que partir y poder profundizar.

De igual modo, es importante recalcar que tener mucha información no garantiza una buena entrevista. Aquí el reto está en transformar esos datos en preguntas claras y relevantes periodísticamente hablando. La inteligencia artificial tiene que servir como apoyo para reformular ideas, explorar otras formas diferentes de preguntar o simular posibles respuestas del entrevistado.

Otra de las grandes aportaciones de la IA es su capacidad de detectar patrones y tendencias. Con la recogida de esta información, pueden surgir nuevas líneas de interés o debates abiertos relacionados con el entrevistado. Este análisis previo ayuda a buscar un enfoque propio y a evitar preguntas con respuesta previsible. No se trata de seguir todo lo que diga el algoritmo, se trata de utilizarlo como punto de partida para desarrollar el resto de la entrevista.

Prepararlas para diferentes formatos evitando la superficialidad

No es lo mismo hacer una entrevista que se va a publicar en prensa escrita que una que está destinada a radio o pódcast o a redes sociales. Cada formato requiere de un ritmo, una estructura y un tipo de pregunta distinto. Con la inteligencia artificial se puede adaptar el guion según el canal de distribución, el tiempo disponible y el público objetivo. Y esta ayuda es especialmente importante en entornos multimedia en los que un mismo contenido se reutiliza para distintas plataformas.

No obstante, uno de los riesgos que tiene el uso de la IA para preparar entrevistas es hacer preguntas que sean demasiado «generales». Si muchos periodistas utilizan las mismas herramientas sin el toque humano de la personalización, las entrevistas serán iguales. Por eso, el valor de los profesionales de la comunicación sigue residiendo en su capacidad de aportar contexto, en su intuición y en su sensibilidad humana. La inteligencia artificial puede hacer sugerencias, pero la decisión final es siempre del entrevistador.

una mujer entrevistando a un hombre trajeado. Estan en dos sillones y la periodista tiene una grabadora en el reposabrazos y un cuaderno y un boli con el que esta apuntando cosas. Son caucasicos
Imagen creada con IA

La improvisación humana nunca pasará de moda

Ya lo hemos dicho a lo largo de todo este texto, pero hacer una buena entrevista no es solo una sucesión de preguntas. Es una conversación y requiere de escucha activa, adaptarse al momento y tener capacidad para profundizar cuando surge algo relevante durante la charla con el entrevistado.

De hecho, se nota mucho cuando un periodista sigue el guion prestablecido sin tener en cuenta las respuestas del entrevistado, puesto que pierde el hilo y las oportunidades de profundizar en cosas que no se le habían ocurrido previamente. Aunque la IA puede ayudar a preparar el terreno, lo que no puede hacer es leer las emociones, entender los silencios o detectar los matices.

Y es importante, por último, tener en cuenta la ética y la responsabilidad en la preparación de entrevistas. No se puede atribuir a las herramientas de IA un papel que no tienen. El uso de estas aplicaciones debe ser transparente, responsable y orientada a mejorar la calidad informativa.

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